Diario de escritores

martes, 15 de septiembre de 2020

Historia Sudamericana

Alumna: Julieta Pettinari
Docente: Santiago Castellano
Comisión: 07
Modalidad: Individual
Consigna: Para la escritura a partir del relato oral pueden tomar, también, como modelo o inspiración el cuento de Auster, es decir: contar un cuento o relato adentro de otro (pueden ser más de uno, adentro de otro marco). está la opción que distingan los narradores o focalizaciones (un narrador principal, de la historia marco, y otro de la/s interior/es) o que lo cuente el mismo narrador.

Historia Sudamericana:

Si tuviese que elegir un momento destacado en mi carrera profesional, sin lugar a dudas, elegiría la final de la Copa Sudamericana. El 9 de noviembre de 2019 Colón de Santa Fe se enfrentó a Independiente del Valle en La Nueva Olla de Paraguay. Más allá de que, como periodista deportivo, haya cubierto partidos en los que hubo estrellas dentro del campo de juego como; Maradona, Caniggia, Kempes, Passarella, Houseman, Riquelme, Messi, entre otros; hay muchos motivos por los cuales este acontecimiento terminó siendo el más importante de mi trayectoria. 

En primer lugar, por Santa Fe, la ciudad en la que me crie y mamé la pasión por mi profesión. Toda mi vida trabajé aquí y estoy en condiciones de asegurar que, a nivel futbolístico, fue el partido más importante de la historia de la ciudad. Ningún equipo local había llegado a semejante instancia. Por otro lado, desde el plano emotivo, significó una movilización nunca antes vista en el mundo. Más de 40.000 almas se trasladaron como pudieron de un país a otro, tiñendo así a Asunción, la capital paraguaya, de rojo y negro. 

En cuanto a la transmisión, el partido fue absolutamente atípico: ganó Independiente del Valle 3-1. Pero más allá de eso, hubo muchísimas situaciones cambiantes. Habiendo pasado, nada más ni nada menos, que 15 minutos del encuentro, se largó una tormenta descomunal acompañada por un vendaval que hizo que esas 40.000 almas que estaban en el estadio tuvieran que guarecerse donde pudiesen. Fue de esas típicas tormentas tropicales que logró que el partido se detuviera por varios minutos. La gente comenzó a arrancar los carteles y destruir todo aquello que estaba preparado para una final única, la cual fue la primera experiencia de Conmebol. La imagen del estadio cambió absolutamente; el daño y el deterioro que le causó la tormenta hicieron del ambiente un lugar frío y hostil. El hecho de ir perdiendo 2-0 también empeoraba el momento. Colón tuvo un penal y el “Pulga” Rodríguez, uno de los mejores jugadores del equipo y quien prácticamente lo había llevado hasta esa instancia, lo falló. 

La derrota, sin lugar a dudas, fue lo más doloroso. A pesar de que Colón no pudo, futbolísticamente, encontrarle la vuelta al buen equipo ecuatoriano, ¿Cómo le explicas a esas 40.000 personas lo que consiguieron, más allá de su dolor? Desde aquel instante cada equipo argentino va a ser medido con la vara de Colón. El 9/11/19 es una efeméride: El éxodo sabalero.

Una semana más tarde, con media ciudad todavía atravesando el dolor de la derrota, me di el lujo de entrevistar a Luis Miguel Rodríguez. Sí, el jugador del que todos estaban hablando. Era el capitán, la estrella, la persona indicada para tomar la palabra después de semejante acontecimiento. Nosotros ya nos conocíamos de antes, pude entrevistarlo en reiteradas oportunidades y formamos una buena relación profesional. Por eso, cuando muy cuidadosamente le pedí la nota, accedió.

La entrevista la llevamos a cabo en el living de su casa. Muy amablemente me recibió con unos buenos mates y facturas, gesto que distingue su calidad humana. Lo notaba triste, decepcionado consigo mismo, pero decidí reservarme las palabras importantes para cuando haya prendido la cámara. 

Una vez que la luz roja se encendió, “El Pulga” puso sus ojos en el lente de la cámara y parecía como que en ella veía un psicólogo:

Mirá Nacho, antes que nada, quiero pedirle disculpas a todo el pueblo sabalero. Después de semejante espectáculo que brindaron en las tribunas se merecían la copa y mucho más. Lamentablemente nosotros nos vimos superados en lo futbolístico y no la pudimos terminar levantando. Tanto los chicos, como yo y todo el cuerpo técnico sentimos un profundo dolor por como se terminaron dando las cosas. Lo que si te puedo decir es que dejamos todo, fueron 90 minutos en los que jugamos con la mentalidad de hinchas. Las ganas de ganar no las negociamos en ningún momento.

Ahora bien, yo asumo en gran parte la responsabilidad de la derrota. Así como en Belo Horizonte la metí y terminamos festejando, el sábado pasado me tocó errar. Lamentablemente así es el fútbol. Un día lo tenés todo y, al día siguiente, no sos nadie. Yo como jugador y, con el rol que tengo en el equipo, no me puedo permitir esas cosas, pero simplemente pasa. Uno puede haber visto todos los videos de la defensa y del arquero rival, pero nunca va a haber una fórmula exacta para vencerlos. La táctica depende del azar. 

Sin embargo, para que el azar esté de tu lado, tu 10 tiene que estar enchufado. Nosotros, los n°10, tenemos que ser capaces de ver lo que nadie ve, de crear lo que parece imposible, de iluminar la oscuridad. Una vez que desarrolles esa visión, te tiene que dar el físico para aguantar la carga de todo el partido porque sino no te va a alcanzar. Hoy por hoy, los jugadores de 20 minutos no le sirven al equipo. 

Justamente a el punto del físico quería llegar. Mucho se anduvo diciendo en el post partido acerca de que mi ritmo no es de un jugador de primera, que después de este episodio tengo que empezar a pensar en un retiro cercano, entre muchas otras barbaridades. Yo sé que vos sos un periodista serio Nacho, por eso quisiera contarles a los hinchas de Colón a través tuyo que yo sufrí un montón para llegar a la final. 

Aproximadamente una semana y media antes del partido, tuve un desgarro en el gemelo izquierdo. La doble competencia (torneo local y Copa Sudamericana) me pasó factura en ese sentido y, en el entrenamiento más intenso de la semana, me terminé lesionando. Vos sabes que una recuperación de un desgarro lleva entre dos y cuatro semanas dependiendo de la gravedad. Yo en las circunstancias en las que estábamos no me podía dar el lujo de colgar todo y enfocarme en la recuperación. El equipo me necesitaba más que nunca y, como capitán, tenía que dar el ejemplo. Y así fue.

Entrenamiento tras entrenamiento los doctores del club me estuvieron pinchando para camuflar la lesión. Pero el ritmo de un entrenamiento no es el mismo que el de un partido y, mucho menos, que el de una final. Por eso te podrás imaginar que a mi en el desarrollo del partido se me caían lágrimas del dolor, pero no podía abandonar. Por mis compañeros, por los hinchas, por mi familia, yo tenía que darlo todo. En esas condiciones, me gustaría que la gente sepa, que agarre una pelota que quemaba y decidí patear el penal. Un penal que nos robó a todos un sueño en común y, particularmente a mí, me produjo la sensación de que todo ese esfuerzo fue en vano. 

Nuevamente le vuelvo a pedir disculpas al pueblo sabalero. Quería transmitirles estas palabras para desmentir lo que se estuvo diciendo y para aclararles que tanto mis compañeros como yo, dejamos todo por ustedes. Pese al resultado final, no nos vamos a rendir. Esto no es un final triste, sino que es el comienzo de un proceso mucho más grande y exitoso que se viene para el club. Acuérdense que el fútbol siempre da revancha. 

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