Diario de escritores

martes, 26 de mayo de 2020

Un poco sobre mi semana

Jueves 21 de mayo:

Me gusta disfrutar la vida como viene. Estoy pasando la cuarentena en la casa de la familia de mi novio ya que, por motivos obvios, quedé varada en la Capital y no pude volver a Santa Fe. Acá los horarios son un poco distintos a los míos y almorzamos a las cuatro de la tarde. Para ser sincera, todavía no me acostumbro mucho a que así sea. Sin embargo,  intento aprovechar la famosa “siesta del interior” que va desde las 14 hasta las 16 horas tomándome un tiempito para mí. 

Hoy me preparé un jugo de naranja exprimido y dos tostadas con palta y me dirigí al balcón de la habitación. No importa el clima, siempre intento ir un ratito. Es mi lugar preferido de la casa. Estoy leyendo “Esto también es fútbol” de Javier Tabares y Eduardo Bolaños.  Un libro que cuenta anécdotas sobre el fútbol. Al leerlo, recuerdo a mi papá e imagino que él es el narrador. Leer este libro me acerca un poquito más a él, me hace no extrañarlo tanto. 

Viernes 22 de mayo:

Hoy es el cumpleaños de mi hermana mayor. Me tomé el tiempito de la siesta para llamarla y hablar. Hablamos dos horas que se me pasaron tan rápido como un tren. Lo asimilo con un tren ya que se me viene a la cabeza el año pasado, cuando llegaba a la estación Ministro Carranza justo cuando el tren se estaba yendo. Hoy no había naranjas ni paltas. Somos ocho en la casa entonces todo dura poco. Me limité a esperar el almuerzo de las 16 y disfrutar a lleno la conversación con mi hermana. Soplamos las velitas, cantamos el feliz cumpleaños con delay, festejamos, celebramos y disfrutamos a distancia. Los sentí conmigo. El amor supera las distancias.

Sábado 23 de mayo:

Hoy me desperté a  eso de las once de la mañana. Me cambié y bajé a prepararme el desayuno. De nuevo no hay paltas ni naranjas por lo que me preparé un té y unas tostadas con manteca y mermelada. Me llevó unos minutos más de lo usual ya que no encontraba el pan, hasta que recordé que lo guardan en el freezer.  Coloqué todo en una bandejita del principito y subí. Al llegar al balcón del cuarto me encontré con una sorpresa: una hamaca. Corrí a agradecerle a Nico, mi novio, por el regalo. Él sabe cuánto disfruto ese lugar y aquella nueva adquisición me hizo amarlo aún más. Me pasé dos largas horas escuchando canciones y leyendo. 

Más tarde,  con la computadora a mi lado, vi el partido entre Bayer Leverkusen y Borussia Monchengladbach. Tenía que actualizar las novedades en mi página de fútbol: “Santa Fe Deportivo”. Extraño mucho el fútbol argentino. El coronavirus le arrebató la atención, la preocupación y los héroes. Extraño festejar un gol. Los aplausos se mudaron de los estadios a los balcones. “El fútbol es lo más importante de las cosas menos importantes”. Pero por eso mismo lo estoy extrañando. Quien sabe cuánto tiempo transcurrirá hasta que volvamos a ver un estadio con público. El fútbol sin público es otra cosa. El gen del fútbol es la relación de los jugadores con sus hinchas y su compromiso con la pelota, el deporte y el espectáculo. Sin los hinchas el fútbol en los estadios se parecerá a un entrenamiento.

Domingo 24 de mayo:

Hoy me levanté un poco más tarde. Abrí los ojos y lo primero que vi fue una bandeja con un vaso lleno de jugo de naranja y dos tostadas de palta. A veces me malcrían en esta casa, como lo hacía mi mamá. La verdad es que en el momento me hizo muy bien ya que desperté con una migraña que me atormentaba. Igualmente, me tocaba preparar el almuerzo así que no podía zafar. En el living de la casa colocamos un pizarrón dividiendo las tareas. Como dije anteriormente, somos ocho, por lo que es demasiado trabajo para una sola persona. A mí me toca “almuerzo” los domingos, “ordenar arriba” los lunes, “ordenar la cocina” los martes, “ordenar patio” los miércoles, “lavar la ropa” los jueves, “cena” los viernes y “ordenar abajo” los sábados. En fin, preparé mis famosas “canastitas de cebolla, zuquini y queso”. Acá son un éxito. A mí me encantan porque son prácticas, fáciles, rápidas, ricas y sanas.

Lunes 25 de mayo:

Día de la patria. Mi deseo es que podamos construir una Argentina unida, un país más justo. Que esa sea nuestra nueva normalidad. “Nadie es la patria, todos lo somos. Arda en el pecho y en el vuestro, incesante, ese límpido fuego misterioso”. Jorge Luis Borges. 

Como se debe, comimos empanadas, locro y pastelitos de membrillo y batata. Todo me hizo acordar a mi familia, a mi Santa Fe. La patria es tu casa, es la gente que amas. 

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