Alumna: Julieta Pettinari
Docente: Santiago Castellano
Comisión: 07
Modalidad: Individual
Indicación: Primera escritura
Consigna: Escribir un cuento, que incluya: 1 objeto con un jeroglífico, 1 perro negro, 1 objeto filoso, 1 enano, 1 reloj antiguo, 1 espejo roto y que el Narrador o Narradora sea interno, en 1° persona.
Anj
13 de Abril de 1790
Querido diario:
Sé que no soy un chico común. Mis padres me lo hicieron saber desde el primer día. Ser enano es considerado diabólico. Soy un monstruo para la sociedad. Los quince años de mi vida, los pasé en el campo, oculto. Nunca salí de aquí. Las únicas personas con las que socializo son mis padres y mis abuelos. A veces, hablo con los árboles para no sentirme tan solo. Mi sueño es tener un amigo. Me intriga conocer la ciudad, mi papá trabaja allí de relojero. Todas las noches, antes de dormir, me cuenta historias que ocurren en aquel maravilloso lugar. Pronto será su cumpleaños y quiero hacerle una sorpresa, comprarle aquel reloj antiguo que siempre anheló. Pero hay un problema, sólo se consigue en la ciudad.
19 de Abril de 1790
Querido diario:
Faltan dos días para el cumpleaños de mi papá. Mañana voy a ir por primera vez a la ciudad sin que nadie se entere. Estoy dispuesto a correr cualquier riesgo con tal de contentarlo. De todas formas, llevo conmigo la cadena que me protege desde bebé, con la “cruz ansada” colgando. Siempre me gustó recordar su significado aunque ya lo haya escrito varias veces; representa la lucha entre la vida y la muerte. En los jeroglíficos egipcios, está asociado a la vida eterna.
20 de Abril de 1790
Querido diario:
Fue el peor día de mi vida. Me escapé de mi casa a la mañana, dejando una carta sobre mi cama que decía que me iba a caminar por el campo. Luego de un largo y duro trayecto, llegué a la ciudad. No era ni por asomo como me la imaginaba. El caos reinaba y me sentía desorientado. Traté de preguntar dónde se encontraba aquel sitio de antigüedades donde vendían ese maldito reloj. Todos me ignoraban y parecían tenerme asco. Sin embargo, persistí y seguí insistiendo.
De pronto, me topé con un grupo de adolescentes que comenzaron a insultarme por mi figura. Se me acercaron, me rodearon y comenzaron a zamarrearme y golpearme entre todos. A partir de ese momento, no recuerdo nada. Desperté gracias a un perro negro que estaba lamiendo mi cara ensangrentada. Como pude, volví a casa. Sorprendentemente, él me acompaño durante todo el camino.
Al llegar, fui directo a mi habitación, sin decirles ni una palabra a mis padres que me estaban buscando desesperados. Me miré al espejo. Odiaba lo que veía. Era un asco. Soy un asco. Con mucha furia, lo rompí de un puñetazo en pedazos. Agarré la astilla más grande y filosa que había y pensé en hacer lo peor. Lo estaba a punto de llevar a cabo, mi vida ya no tenía más sentido. Milagrosamente, él apareció. Sí, aquel perro que me había seguido durante la vuelta a casa, fue quien apoyó su cabeza sobre la ventana y comenzó a ladrarme muy fuerte. Parecía que trataba de impedir que lo haga y lo logró. Inmediatamente, solté la astilla del espejo y corrí a abrazarlo. En ese abrazo, descubrí que mi sueño se había hecho realidad. Había encontrado en él a ese amigo que tanto tiempo espere.
21 de Abril de 1790
Querido diario:
Hoy fue el mejor día de mi vida. Mi papá cumplió años, pero eso no fue lo más lindo. Por primera vez, pude jugar con un amigo. Creo que nos entendemos a la perfección, sin decirnos ni una sola palabra. Nuestras miradas se conectan cómo si fuésemos almas gemelas. Anj es el mejor regalo que jamás pude haber recibido. Elegí ese nombre para él ya que en egipcio significa “cruz ansada”, como aquella que llevó colgando en mi cuello. Al final mis padres tenían razón, me protegería toda la vida.
Hola Julieta!
ResponderBorrarElegí tu cuento para comentar porque lo encontre diferente a los demás. Me gusto que incorpores al perro como algo bueno, que le des una vuelta de turca a eso. Su final me pareció muy lindo y tierno.
Saludos!
Marlene.