Volví a Santa Fe. Fue la mejor salida que pude haber tenido.
Volví a abrazar a mi familia.
Volví a comer la comida casera de mi mamá, a sentir el sabor de la exquisita tarta de choclo.
Volví a jugar con mi hermano y ayudarlo a hacer su tarea.
Volví a pelear con mis hermanas.
Volví a reírme hasta llorar con mis hermanas.
Volví a pasear con mi perro.
Volví a disfrutar del silencio de la siesta.
Volví a jugar a la pelota con mi hermano.
Volví a escuchar las historias de mi papá.
Volví a ver partidos de fútbol con mi papá.
Volví a tomar unos mates con mi mamá.
Volví a llorar de la emoción por lo rápido que crece mi hermanito.
Volví a jugar a la pelota con mi hermano.
Volví a escuchar las historias de mi papá.
Volví a ver partidos de fútbol con mi papá.
Volví a tomar unos mates con mi mamá.
Volví a llorar de la emoción por lo rápido que crece mi hermanito.
Volví a sentirme en casa.
Aprendí que la fuerza es la nueva belleza. Lo esencial es invisible a los ojos.
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