Docente: Santiago Castellano
Comisión: 07
Modalidad: Individual
Indicación: Primera escritura
Consignas: Elegir una de las fotos que encontraron del archivo familiar/personal: Contar un cuento en el que la foto sea el testimonio de un secreto inconfesable.
El lado B de Italia 90’
Todo comenzó el año pasado cuando en una cena con mi papá, en tono burlón y sin parar de reírse, reconoció cuales fueron las palabras de Carlos Salvador Bilardo en aquella reunión secreta de prensa. Los periodistas habían sido rigurosamente seleccionados por el director técnico, quien se encargó de transmitirles la verdadera historia sobre lo acontecido un 24 de junio de 1990.
El seleccionado argentino venció a Brasil y avanzó, tras un partido histórico, a los Cuartos de Final del Mundial de Italia. El marco que englobó el único Argentina – Brasil en instancias eliminatorias de Copas del Mundo no pudo ser más dispar. Por un lado Brasil, flamante ganador de su grupo, sin ninguna fisura y habiendo sido firme candidato a ganar el Mundial; por el otro, Argentina, que arañó una clasificación como mejor tercero, habiendo perdido en el debut, con dudas en todos los sectores.
Las palabras de Bilardo después del partido fueron: “Nuestra clasificación corre riesgo y necesito de la ayuda de ustedes para salvarnos”. El Dr. Bilardo acudió a distintos periodistas argentinos, entre ellos mi papá, para que lo ayudaran a instalar una historia y hacerle frente a la denuncia por parte de Brasil.
El partido lo ganó Argentina por uno a cero gracias a una brillante jugada de Maradona, que habilitó a Caniggia para el gol. Durante el desarrollo del mismo, se rumoreó que el técnico argentino incluyó somníferos en el agua, para que el utilero albiceleste ofrezca a los jugadores brasileños. La botella contagiada tenía otro color para que no bebieran los argentinos. La principal víctima de la supuesta trampa fue Branco, a quien se lo notó un tanto mareado luego de beber de aquella botella. El lateral brasileño comenzó a tener ciertas imprecisiones con el balón, parecía no verlo con claridad. Finalmente, acabó con vómitos. Al haber sido consultado por la situación, dijo que había algo en el agua que le había dado el ayudante argentino. Ante este panorama, la delegación brasileña no dudo y elevó el reclamo a la FIFA. En el caso de que se hubiese corroborado lo dicho por Branco, Argentina hubiese quedado, como mínimo, descalificado. Se había previsto una sanción mucho mayor.
“Quien a hierro mata, a hierro muere” enuncia un reconocido refrán. Sin embargo, este no iba a aplicar para Carlos Salvador, quien siempre estaba un paso adelante. En la confidencial reunión fue conciso para con los periodistas. “Miren señores, ustedes, este acontecimiento ni lo mencionen. Pongan todos los tiros brasileños. Hablen de su superioridad durante el partido, endúlcenles el oído. Y si les consultan, digan que la intensidad del partido dejo a ciertos jugadores exhaustos, entre ellos, este tipo Branco”. Sin más, los periodistas presentes asintieron y acataron la orden del Narigón.
Al contarme esto, mi papá me pidió que ni se me pase por la cabeza difundir esta información. Esas palabras murieron en esa cena y yo nunca volví a tocar el tema. Algo que aprendí de él es que siempre van a existir medios de cabecera, aquellos que influyen y configuran la opinión, los que establecen los hechos y el relato conocido y aceptado. No rinden cuentas ante nadie y no se sienten responsables de casi nada. Su propósito es conseguir títulos que atrapen a la audiencia. Lo curioso es la ausencia de respuesta, el silencio ante las mentiras.

Un futbolero como yo cae como mosca ante semejante título. Muchas cosas surgen siempre para charlar sobre ese Mundial, con su épica ¿y sus matufias? Pero bueno, eso quedará para otro momento, en algún canal más cómodo que los comentarios de un blog, acá estamos para hablar de literatura.
ResponderBorrarEs interesante el efecto que lográs al contarlo como una anécdota medio al pasar de tu papá. Me pregunto qué habría pasado si lo hubieras narrado en tercera persona como si fuera una crónica o un expediente desclasificado, y hecho mucho más énfasis en la trama de la conspiración. Pero así como lo contaste queda más "honesto", más creíble. Y la frase es tan propia de Bilardo que ni siqiuera estoy seguro de que lo haya dicho de verdad o no. Y cerrás el relato con una interesante reflexión. Es un lindo cuento porque tiene mucho de anécdota y mucho de texto periodístico, y la parte que es ficción (asumo que la hay) entra tranquila, se deja absorber por esos otros dos géneros que predominan. Lo único que puedo agregar es que podrías haber detallado un poco más acerca de la charla, en qué momento fue, dónde, cómo fue la invitación.
Saludos!
Iván