Alumna: Julieta Pettinari
Docente: Santiago Castellano
Comisión: 07
Modalidad: Individual
Indicación: Primera escritura
Consigna: Rememorar tres escenas de lectura que los hayan influido en su vida, en sentido amplio (pueden referirse a textos mediáticos, audiovisuales también), desarrollarlas en un texto.
Consigna: Rememorar tres escenas de lectura que los hayan influido en su vida, en sentido amplio (pueden referirse a textos mediáticos, audiovisuales también), desarrollarlas en un texto.
El estudiante del interior comienza hablando en las aulas junto a sus compañeros de 5to año, en el mejor de los casos, donde se va a estudiar.
El estudiante del interior sabe lo que es tener que despedirse de su familia, dejar padres, abuelos, novia, mascota y por sobre todo a nuestros amigos del alma cada vez que debemos volver a la universidad, con tan solo 18 años.
Ese pibe se sube al micro con los ojos vidriados, llenos de lágrimas y la garganta apretada, se pone la capucha y llora en silencio los primeros kilometros.
Ese pibe sabe que debe secarse las lágrimas porque rendirse no es el camino. Respira y se tranquiliza. Este pibe tiene en claro todo el sacrificio que hay por detrás de su espalda para que logre lo que realmente quiere.
Ahí queda la familia preguntándose si es correcto dejarlo ir en busca de su sueño, lejos de su nido, lejos de su cama. Se convencen de que solo pueden dar apoyo y acompañan a la distancia.
Porque cuando llega ese pibe a estudiar tiene miedo a esa ciudad, porque realmente no sabe cómo funciona el sistema. Porque cuando fue creciendo, no aguantaba más a los viejos y pensó que yéndose de su casa para estar solo era la solución, pero ahora...que hace ese pibe?
Lejos extraña la comida de su mama, la cual tiempo antes no le gustaba, pero ahí con kilometros de distancia, el paladar extraña el condimento de amor que le ponía y que ahora lo haría sentirse cerquita de su casa.
Extraña servirse de la alacena y de la heladera lo que esté a disposición, porque lo que ahí está es para todos.
Extraña cuando algo no funciona en su nuevo hogar, porque antes, su viejo venía sin que se diera cuenta ya estaba solucionado. Lo mismo sucede con la ropa que se va sacando después de usarla y se acumula como nunca vio en su vida, si no la lava, la montaña cada vez será más alta. Antes mágicamente aparecía lavada y doblada, ahí estaba la mama que ya no está para hacerlo por él.
La plata en el bolsillo le debe durar hasta el día de la nueva encomienda, mientras tanto divide el total que tiene por los días que le faltan y sabe cuánto puede gastar diariamente. Pero si se compra el libro le sale como 10 días juntos...mágicamente, no sé como la plata y la comida dura hasta esa nueva encomienda. A veces no...
Esa caja que llega a la terminal con su nombre es el momento más maravilloso de todos, llega la comida, la plata y si tenemos suerte unos pesos extras escondidos dentro de la cajita de los caldos de verdura que le mando la abuela para que cocine con más sabor.
Ni hablar si a ese pibe le llega una bolsita de condimentos, que transforma su comida en una tele transportación directa a la mesa de su abuela.
Aprende a tener por lo menos un poco de arroz, fideos, huevos o leche de reserva por las dudas que ese pibe gaste unos pesos extras en algo no prioritario. También ese pibe comienza a entender que los utensilios del desayuno más los del almuerzo más la merienda más la cena equivale a cucarachas mugre y hormigas si no los lava inmediatamente. Ese pibe va aprendiendo que en el supermercado hay góndolas con artículos de limpieza. Hay jabón líquido y en polvo. Hay desodorante para piso, canastitas para él inodoro y cuantas cosas más.
Este pibe también aprende a jugar con la ansiedad de volver a darle un abrazo a su familia que tanto esfuerzo hace para que el tenga la posibilidad de estudiar lo que estudia. Cuando llega aprieta con fuerza y amor porque pasaron muchas horas, días, semanas y hasta quizás meses, para brindar un poco de amor directo.
Ese pibe aprende a extrañar estando lejos, quizás hasta las cosas que no le agradaban de su casa, de su barrio, de su gente o de su vida. Todo empieza a tomar sentido y el orgullo de vivir en el interior cada vez se vuelve un herramienta más importante. Ya casi es una carta de presentación.
También estando lejos de su casa aprende a tener amigos nuevos, los cuales también son de otro interior y extienden las horas del día entre mate y mate charlando como se dice allá y como se dice en mi pueblo. Contamos que hacemos en el día a día con orgullo y vergüenza al mismo tiempo, de nuestras costumbres con el temor de no hacer él ridículo.
Todos los días respira un poco de la capital y otro poco de su casa en sus sueños, por eso un día, casi sin darse cuenta, estando en su casa con su familia, raramente también extraña estar en su cuevita en la capital, con sus otros amigos, sus libros y su espacio donde se siente cómodo. Es ahí donde se da cuenta que puede hechar raíces en otro lugar y sabe que va por el camino correcto.
Entonces, con todo esto, a vos pibe del interior te deseo y envidio cada hora y momento que te espera por delante. Tenes la suerte y el privilegio de estar donde queres estar estudiando lo que vos elegiste.
No te olvides de tu interior, de tus papas, de tus abuelos, tus hermanos, de tus amigos, de tus mascotas, de tu barrio y de todo lo que hoy te hace ser lo que sos.
Disfruta del sacrificio que está haciendo toda esa gente que queda en la terminal levantando la mano cuando ese pibe del interior debe volver a irse, de esa gente que vuelve a su casa a contar los días para volver a verte, porque los haces felices.
Aunque este pibe se sienta angustiado de volver a esperar un nuevo bondi, que los domingos lo encuentre solo con sus libros, allá, en ese bendito interior está su familia hablando con mucho orgullo, con el pecho inflado y la espalda grande de dónde anda su hijo, nieto, hermano, amigo haciendo camino para su futuro.
Cuando ese pibe vuelve y ve la felicidad reflejada en los ojos de su familia, todos esos días adversos toman sentido.
Ese pibe nunca debe olvidar que algunos de sus pares no tuvieron la dicha de ir a la capital a estudiar. Que se quedaron con el sueño entre sus manos guardado en el bolsillo y la garganta pidiendo pista que poder ser alguien más.
Ese pibe del interior nunca va criticar a nadie, porque sabe que no todos tuvieron las mismas posibilidades.
Ese pibe es único, ese pibe hace que todo tenga significado. Se seca las lagrimas nuevamente, se prepara unos mates y vuelve a transitar su sueño.
Un texto que me llegó a lo más profundo de mi corazón es “El estudiante del interior”. Soy de Santa Fe, y hace ya un año y medio que decidí estudiar en Capital Federal. Creo que en el momento que tome aquella decisión, no era consciente del gran cambio que iba a significar en mi vida. Siempre me gustó Buenos Aires, pero al llegar, la encontré más grande que otras veces, quizás fue porque me encontraba sola, no sé... De un año a otro, maduré, me convertí en adulta en un abrir y cerrar de ojos.
Una tarde de viernes, no como cualquier otra, estaba emprendiendo el primer retorno a mi querida Santa Fe. Poco acostumbrada a las distancias y tiempos porteños, no tuve mejor idea que tomarme el taxi con tan solo media hora de anticipación a la partida del ómnibus. Eran las 16.30hs y para las 17.00hs supuse que podría llegar a cruzar todo Palermo hasta llegar a la Terminal de Retiro. Apurando al taxista y con un poco de ayuda de Dios, lo logré.
Una vez relajada dentro del micro, me llegó un mensaje de una amiga, cuyo texto comenzaba con: “El estudiante del interior…”. Leerlo era casi como mirarme al espejo, tuve la sensación de que en aquel vidrio empañado del colectivo, se transformaba en un proyector de la película sobre mi estadía en la gran ciudad. Creo que solamente quien lo vive puede entender realmente ese texto. A la misma edad que yo, mi papá también había decidido estudiar en Buenos Aires, entonces le reenvié ese mensaje. Él es un hombre frío, no le gusta demostrar sus sentimientos. Pero aquella vez lloró. Lloramos juntos. Nos entendimos y encontramos.
Hoy por hoy, cuando leo ese mensaje, la sensación no cambia, es como si lo leyera por primera vez. Cada línea del texto se encarga de alimentar todavía más mi sueño, ese que recién está empezando y le queda mucho por recorrer. Ese que sabe que su soñadora no va a bajar los brazos hasta alcanzarlo.
Hola Juli! Estuve viendo tu blog y quise pasar a comentarte lo que me parece y pienso.
ResponderBorrarPrimero, lo que veo de interesante es que lo diseñaste de una manera que creo acerca mas al lector, con una foto y una descripción tuya lo cual me parece muy bueno.
En segundo lugar, al leer tus textos veo, o por lo menos me parece, que escribir es algo que disfrutas mucho y para lo que tenes facilidad, ya que de todos los trabajos se puede captar de manera clara la idea que querés expresar, como también tu opinión acerca del mismo.
Como contas en tu videopresentacion y en algunos textos, se nota que tenes gran gusto por el fútbol y lo trasladas al campo de la escritura, lo cual me parece muy lindo el poder combinar dos pasiones y plasmarlas en una producción.
Para hacer un análisis mas concreto, me detengo en esta publicación "Reflexiones" donde citas un texto llamado "El estudiante del interior". Este habla sobre lo que se siente mudarte a otra ciudad mucho mas grande, lejos de tu familia, a una edad relativamente corta y en busca de tu futuro. Me encanto la reflexión personal y me llega muchísimo ya que yo también viví eso del estudiante del interior cuando dejé Chubut para ir a Capital Federal. Sentir que por mas que ya conocías la ciudad, esta es el triple de grande y te sentís perdido en todo. Aunque después cuando te acostumbras te das cuenta de que es algo a lo que con un poco de ayuda y voluntad te adaptas.
Por ultimo, me gustó mucho también tu análisis sobre la autobiografía de Piglia y como mencionas, la curiosidad te lleva a encontrar y descubrir cosas nuevas.
Te mando saludos!
Juan